Tandem by Triciclo

La vida es un poco George R.R. Martin. Descubres un sitio especial, te encariñas, disfrutas de su limonada casera, invitas a tus amigos al brunch y, justo cuando te mudas al barrio donde está, cierran. Esa fue nuestra particular y breve historia de amor con el tristemente desaparecido Motha. Por suerte, el hermano pequeño del TriCiClo, restaurante imprescindible del Barrio de las Letras, ocupa ahora su lugar.

Tandem aprovecha la esencia de un local con mucho encanto y una decoración sencilla y rústica para atraernos una noche de sábado cualquiera. Es un sitio pequeño pero muy acogedor. Con las velitas, las flores y la jarra de agua campestre empieza la conquista. Queremos probarlo todo y la opción de las medias raciones nos viene que ni pintada. Empezamos con la ensaladilla rusa y la ensalada de espinacas, pera, queso y piñones. La primera sorprende a esa mitad de Comideando que es nada fan de este aperitivo tan típico de las barras de bar españolas. Pimientos del piquillo, la cantidad justa de mahonesa y unas aceitunas aliñadas que están de escándalo. Con la ensalada vemos que un tenedor tímido y poco amante de las espinacas no para de pinchar. Minipunto y punto para los entrantes.

Ensalada de espinacas en Tandem-Comideando

Ensaladilla en Tandem-Comideando

Como no somos nada afrancesadas, tomamos la tabla de quesos a medio camino entre el primer y el segundo plato. Pequeña y con demasiados quesos fuertes. Agradecemos que la camarera no pare de sacar cuencos con pan. Luego pedimos el bocadillo ibérico y el hot dog catalán. Sorprende que el jamón ibérico no sea plasticoso y que el tomate rallado sepa a tomate. No es tan fácil como parece. También nos gusta encontrar butifarra catalana. La hemos buscado en varios mercados madrileños sin éxito para sándwiches de Comideando.

Canelones en Tandem-Comideando

Los canelones de Ferran son la única nota negativa de la noche. Hemos oído hablar tanto de ellos que esperamos al Barça de Guardiola y nos encontramos el cuadrado mágico de Luxemburgo. Grandes expectativas que se traducen en un plato escaso y poco espectacular. Nos cuesta acabarlo y, desde luego, los hemos probado mejores. No siempre se puede coincidir con el mundo.

Helado de albahaca y chocolate-Tandem-Comideando

Para cerrar nos atrevemos con el clásico brownie, opción chocolatera que no defraudó, y probamos el helado casero de albahaca y chocolate. A pesar del temor inicial de que supiera mucho a hoja de planta, nos encantó. El sabor es muy refrescante y nos dejó con ganas de repetir cena, ya sea en Tandem o en su hermano mayor (¿o menor?) TriCiClo.

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Tandem by Triciclo

c/ Santa María, 39

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