Comer en Menorca

Las Baleares son las islas del verano, donde van los futbolistas a disimular las marcas, donde Leti y Felipe organizan cenas para 300, donde una comida de chiringuito puede salirte por más de 350 euros y donde también hay clientes de estrella con mucha jeta que, después de pillarse una mona, se ponen a escribir en TripAdvisor.

Es verdad que la comida es lo de menos cuando estás en un paraíso natural como Menorca pero su gastronomía empieza a ser mucho más que queso y merece la pena sacudirse la arena y quitarse las chanclas un rato para comer en alguno de estos restaurantes.

Restaurantes para comer muy bien en Menorca

Sa Pedrera des Pujol

Si te quedas en Mahón o alrededores tienes que visitar este coqueto restaurante, dicen que es el mejor de la isla. Escondido entre naturaleza, junto a una antigua cantera, encontramos este acogedor espacio que rescata recetas menorquinas tradicionales y sabe a cocina payesa, a Mediterráneo y a producto de la tierra. Disfrutamos con aperitivos que nos abren el apetito: brandada de bacalao con ali oli y queso batido con crujiente de kikos.

Luego, exploramos la carta con las medias raciones que tanto nos gusta compartir. Sardinas con miel según la receta del libro “Art de la cuina“, el mejor plato que probamos con diferencia, el calabacín relleno y ravioli de calabaza y requesón con pesto. No se quedan atrás la butifarra adobada con salvia, romero y aceituna negra o la raya a la manteca negra con alcaparra, hinojo marino y limón. La raya es uno de los platos estrella de la carta pero el limón era más protagonista que el pescado y no nos convenció. De postre compartimos un soufflé con helado, el bizcocho no era nada fino pero el helado compensaba, daban ganas de tomarlo por pintas.

Sardinas de Sa pedrera del Pujol en Menorca

Sardinas con miel

raya a la manteca negra de Sa Pedrera des Pujol en Menorca

Raya a la manteca negra

Soufflé de chocolate con helado de cerveza negra en Sa Pedrera des Pujol en Menorca

Soufflé de chocolate y avellanas con helado de cerveza negra

Lo mejor: las sardinas con miel, la selección de vinos y el helado de cerveza negra.

Lo peor: es caro, aunque la comida lo merece.

Mon Restaurante

Si te alojas en Ciutadella no puedes irte sin probar la comida de Mon. Tienen un menú del día por 20 euros que merece la pena y su servicio es de estrella Michelin. Después de una tormenta de verano de las que dejan charco, nos reciben con una copa de cava y un crujiente de kikos en este espacio minimalista. Pedimos un menú y algunos platos para compartir. El primero, un arroz con verduras un poco insípido, de segundo el secreto ibérico con una buena combinación de sabores, calabacín, col, leche de coco, que fue uno de los mejores platos de la comida. Para compartir probamos la ensalada de mozzarella con salsa de hierbas que nos dejó indiferentes, el pescaíto frito presentado como un rollito vietnamita estaba buenísimo, perfecto de sabor y crujiente. También probamos el hígado de rape con champiñón e hinojo marino, sin el sabor cítrico que acompaña y decora el plato pierde fuerza, nosotras le pondríamos un poquito más. El canelón de pollo, el plato más convencional pero bien de sabor. De postre pedimos la selección de quesos menorquines y el chocolate, leche, y café servido en taza que juega con distintas texturas. No sabe a café pero está rico;

secreto ibérico en Mon Menorca

Secreto ibérico con leche de coco

Hígado de bacalao en Mon Menorca

Hígado de rape escabechado con champiñón e hinojo marino

Pescaíto frito en Mon Menorca

Pescaíto frito con albahaca

Lo mejor: el pescado frito, el servicio es impecable y el precio razonable.

Lo peor: si arriesgaran un poco más con los sabores, podrían llegar muy lejos.

Más gastronomía menorquina

Además de estos dos restaurantes, puedes disfrutar de las cervezas artesanas en Sa Bona Birra Menorca (en Mahón y Ciutadella). Te recomendamos probar las cervezas de producción propia, como la Red Alert! y Sa Forastera. Nos convencieron. Para las clásicas ensaimadas es parada obligatoria Cas Sucrer en el pueblo de Es Mercadal. Si tenemos que elegir, nos empacharíamos con la de crema tostada. Que no te dé pereza parar; en el aeropuerto cuestan el doble y no hay color. Para el queso hay muchos productores locales donde comprar directamente aunque se pueden encontrar en la mayoría de supermercados de la isla. En varias queserías puedes reservar para hacer una visita guiada y conocer el proceso de elaboración. Nosotras nos trajimos un curado de Hijo de F. Quintana, de Alaior, y un semicurado de S’Arangí.

ensaimada de crema de Cas Sucrer en Menorca

Ensaimada de crema tostada de Cas Sucrer

Mercado de Ciutadella en Menorca

Mercado de pescado de Ciutadella

No nos olvidamos de la sobrasada. Hay muchas variedades y siempre es mejor dejarse aconsejar por los expertos; en Ca Na Fayas compramos dos deliciosas. Si te apetece cocinar en el apartamento, pásate por el mercado de Ciutadella para comprar pescado del día y tomates y miel de los agricultores locales que se colocan en los alrededores. Una maravilla. Y para hacer la digestión un poco de pomada, o ginebra con limonada como la llaman en Ciutadella, la bebida de las islas que lleva 1/3 de ginebra Xoriguer, 2/3 de limonada y se sirve muy fría, incluso granizada.