Motteau

Lo llaman sinestesia por asociación. Es esa magdalena que devolvía a Proust a una época escondida bajo el fantasma del olvido, el té con chocolate que transportaba a Nabokov a una merienda de su infancia. Con ella, empieza y termina nuestra visita a Motteau, que nos traslada a un viaje imposible a través del tiempo, desde un obrador de Normandía de hace un par de siglos con parada en Buenos Aires. Los culpables, ni más ni menos que los antepasados del dueño Juan Manuel D’Alessandro, que ha sabido reconstruir esa atmósfera de otro siglo en pleno Barrio de las Letras a golpe de rodillo de amasar y recetario antiguo. Un fenómeno digno de estudio como Expediente X, serie que hemos recuperado esta semana después de 14 años. La prueba de que nos interesa dejar de importar a futbolistas bonaerenses (y eso que aquí el nombre viene que ni pintado) para centrarnos en el mercado de los pasteleros.

tartaleta de limón de Motteau en Madrid

Tartaleta de limón

Pastelería francesa en el Barrio de las Letras

Al entrar en Motteau, las neuronas se vuelven locas. Se agolpan en la cabeza los recuerdos: esas roscas fritas que hacía mi madre los domingos de lluvia, los mantecados de la tía, la receta secreta de crêpes que aprendimos durante la Erasmus, la confitura de fresa del pueblo de la abuela. Llega la parte difícil: volver al presente, elegir cuando todo te gusta, antes de que el resto de clientes empiecen a mirarte mal y tengas que ceder el turno dos veces. Venimos con la lección aprendida: las tartaletas de limón son imprescindibles, así que no renunciamos a ellas. Sabor intenso y base y merengue muy delicados. Luego está ese plato lleno de canelés, un dulce francés que descubrimos en nuestra ruta cafetera por Bélgica. Nos invitan a oler la campana que protege los dulces, como el camello que deja a su cliente probar solo un poquito de su mejor material. Ya nos han enganchado a esta droga que es todo diseño y elaboración casera.

tartajea de chocolate de Motteau en Madrid

Tartaleta de chocolate blanco

tarta-chocolate-Motteau

Tarta de chocolate con cerveza negra artesana

En el escaparate parece que los dulces se pelean por llamar nuestra atención. Están las clásicas tatin de frutas (nombre que siempre pronunciaremos mal en España), el tridente tarta de queso, brownie, tarta de zanahoria y una tarta de chocolate con cerveza negra artesana que parece que se ha puesto el esmoquin para una ocasión especial. No faltan el dulce de leche, presente en unos merengues que parecen bombitas. Sin duda, hemos ganado la batalla contra las tardes grises de invierno.

 


Motteau

c/ San Pedro, 9

Cerrado los domingos