Mother

En Dinamarca la percepción de la comida española suele bailar en esa delgada línea que separa lo auténtico de lo completamente inventado. Por muy raras que les parezcan las paellas y la siesta veraniega, seguimos siendo europeos. Es cierto que encontramos algo similar a los churros, locales que ofrecían “tapas”, tortillas (de las mexicanas) y fruta española en los mercados, pero Marca España tiene una gran labor por delante si quiere que los escandinavos nos conozcan por algo más que por ser el país de acogida de Michael Laudrup.

Los italianos nos han ganado la partida en este aspecto en Copenhague y en medio mundo. Su gastronomía es fácilmente identificable y cocinable con mayor o menor acierto, sus vinos venden aunque sean de tetra brik y la Toscana se considera un paraíso gastronómico y vital. Ante el escaso éxito de los arenques y el smørrebrød, cenamos una noche en Mother, en pleno barrio de Vesterbro (el Conde Duque-Malasaña local). Aprovechamos dos circunstancias: las largas noches de verano danesas y un horario de apertura más mediterráneo que europeo. Y allí nos plantamos, en una terraza de mesas y bancos de madera a la luz de las velas y con una mantita cortesía de la casa por si empieza a refrescar. Destacábamos por ser las únicas con manga larga en piernas y brazos entre comensales que parecían estar en Écija en pleno agosto: faldas, bermudas, tirantes… Los 17 grados les debían de parecer insoportables.

Focaccia en Mother-Copenhague

Pizza de anchoas en Mother-Copenhague

Pizza margarita en Mother-Copenhague

Cenamos una focaccia deliciosa y dos pizzas,  una margarita y otra de anchoa y aceituna negra con tomate y sin queso; La masa fina, crujiente y sabrosa de la pizza casi nos hace cantar La Traviata. Cuando vamos a un italiano el postre está decidido de antemano: siempre tiramisú. También fue un acierto. Sabía a esa mezcla celestial de café, licor, bizcocho y mascarpone.

Tiramisú en Mother Copenhague

La sorpresa es que cobran la jarra de agua del grifo (un par de euros), aquí y en todos los restaurantes donde estuvimos.

Lo mejor: la comida y el precio.

Lo peor: ¡nada! ¡Volveríamos ahora mismo!


 

Mother

Høkerboderne, 9-15 – Vesterbro

Copenhague (Dinamarca)