Martina cocina

Domingo. Gran Vía madrileña. Grupos de Facebook reales de señoras que quedan para andar. 30.000 corredoras. Carrera de la mujer. Los 7,2 km solidarios, el madrugón, la resaca eurovisiva y el zigzagueo nos sentaron de escándalo pero volvimos a casa con ganas de comernos el mundo. El Rastro es el mercadillo de objetos por excelencia de Madrid donde lo castizo, lo vulgar y lo kitsch conviven en una extraña armonía cósmica. En plena Plaza Cascorro visitamos el restaurante de Martina Cocina, un espacio necesario porque los sitios así escasean por la zona.

sándwich

Confesamos que la cocina argentina no nos apasiona: no somos de asados, ni de alfajores, ni de mate… Si el local no fuera de portada de revista de decoración seguramente habríamos pasado de largo. En cambio, encontramos un rinconcito pequeño pero acogedor, con un ventanal que invita a sentarse y ver pasar a la fauna de mercadillo dominguero: amas de casa que agarran el bolso tan fuerte como a sus maridos, cazatendencias venidos a menos, guiris que vienen de tostarse vuelta y vuelta en el Retiro… Aquí vale todo. Nos acomodamos en la imprescindible mesa central compartida, con tantos fans como detractores.

ensalada de verdura

Pillamos a Martina en uno de esos días en los que toca achicar agua. Su equipo lo da todo con una baja de última hora y un montón de clientes a pesar de que es temprano para el horario de comida nacional. Nos atienden (relativamente) rápido. Probamos la ensalada de verduras variadas y lascas de queso y el sándwich de jamón con rúcula. La mitad extremeña de Comideando no tolera nada por debajo del jamón ibérico. Como es de esperar, el jamón serrano es una ful. Nos encanta, sin embargo, el pan de focaccia y aprueban con buena nota las empanadas de pollo (pedid más de una, son pequeñas). Los postres también están a la altura. Triple capa con yogur natural, cereales y fruta junto con una tarta de zanahoria razonablemente buena. 12 points.

sándwich de jamón y rúcula

yogur, fruta y cereales

Martina Cocina tiene todos los ingredientes y condimentos necesarios para petarlo y seguro que lo hará. Por un momento, nos dejamos llevar por el espíritu de Sandro Rey y predecimos un futuro lleno de guiris y turistas con ganas de conocer otra gastronomía pero sin la valentía de entrar en un bar de carajillo y serrín en el suelo. ¿Volverán a casa presumiendo de lo ricos que están los alfajores españoles? ¿Se harán después la típica foto en la Puerta del Sol con los mariachis? ¿Gritarán “Viva Honduras”? Sea como sea, Martina conseguirá que se lleven un recuerdo bárbaro de Madrid.

 


Martina cocina

Plaza Cascorro, 11

 

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