Mano Rota

De camino a Mano Rota desde Calders, nuestro amigo Sergio nos iba contando que es el mejor momento para ir al restaurante, antes de que aparezca en alguna portada (o crítica) de las que mueven masas y haya que hacer cola para comer en fin de semana como le está pasando a más de uno. En Mano Rota no existe el hype y, si lo hubiera, estaría más que justificado. Se ve que hay mucho camino recorrido y cientos de servicios detrás. Lo notamos en la carta, en la selección de vinos, en el servicio, rapidísimo y atento sin incomodar, y también en el local, con la madera y la barra como protagonistas. Mano Rota es un proyecto con entrañas.

Barra Mano Rota

Barra de Mano Rota

Compartimos platos entre cuatro personas para darle un buen repaso a la carta. Empezamos por las croquetas de yuca y scamorza con mayonesa de cítricos, quizá el plato menos sorprendente. Mentalmente, las recordaremos como buñuelitos exóticos. Seguimos con la stracciatella de berenjena frita y praliné salado de avellana, el cebiche de corvina y ají amarillo, muy equilibrado, y el pulpo al carbón, que nos conquistó con esa textura tan suave y el toque picante final.

Ceviche de Mano Rota

Cebiche de corvina

El suquet es un concepto interesantísimo presentado en dos fases: la sartén con la lubina y el sofrito por un lado y la salsa thai con cacahuetes, lima y curry verde a continuación.

Suquet Mano Rota

Suquet thai

En las carnes nos lanzamos a por la papada de cerdo con orejones, miso y mostaza. Una muestra de que la grasa es bella y hasta ligera con un acompañamiento adecuado. Ni las flores dejamos en el plato y no lamimos la salsa para no escandalizar a la mitad inglesa de nuestra amiga Maia.

Mollete de papada

Papada de cerdo

El vino, Els Pics de 2013 de Bodegas Mas Alta (D.O Priorat), nos gustó tanto que cayó una segunda botella. Repetiremos en la próxima comida casera porque tiene un precio muy razonable (12,90 euros Els Pics). El postre resultó un mero trámite por pura gula. Redondeamos con un brindis y esta ganache de chocolate blanco y yogur griego con frutos rojos.

Ganache de chocolate blanco

Ganache de chocolate blanco

En Madrid tenemos Bacira y en Barcelona Mano Rota, dos estrellas sin Michelin. Disfrutemos de la bella anomalía de comer así de bien por un precio tan ajustado.


Lo mejor: la apuesta por una cocina personal con influencias de todas partes. Siempre se agradece que se cuide el pan, que por lo que hemos leído es de Pa Serra, y también el café con el toque de Nomad.

Lo peor: algunos considerarán las raciones escasas; no es el mejor sitio para llevar a alguien que valora más la cantidad que la calidad. El postre que probamos estaba rico pero el listón de la comida era demasiado alto.

Mano Rota

c/ Creu dels Molers, 4

Poble Sec – Barcelona