Restaurante Le Cocó en Chueca

Chueca es como Cher; renace una y otra vez con su eterno lifting. Cuando vuelvan las arrugas, no será raro ver desaparecer a un buen puñado de locales de moda que pueblan el barrio. Auguramos que uno de los que sobrevivirán será Le Cocó. No solemos dejar que nos paguen la cena. Es la primera vez que esto sucede en Comideando pero con el proyecto personal de Esteban Ernaiz hemos hecho una excepción.

Lo que nació como un compromiso se convirtió en una de las cenas más agradables de este verano. Ya habíamos pasado por la puerta en más de una ocasión y nos tentaba comprobar si el contenido estaría a la altura del envoltorio. La decoración, desde luego, está pensada al milímetro: los diferentes espacios (uno en la parte baja para reuniones más íntimas), la mesa de las tartas, el carrito para los cócteles, la vajilla, el mobiliario… Es moderno y acogedor sin pasar el límite de lo hipster y la pose.

Una cena en Le Cocó

Nos dejamos aconsejar y probamos varias raciones para compartir. Empezamos con la berenjena a la miel, uno de nuestros platos fetiche, y los espárragos verdes en tempura con salsa romesco. Seguimos con la ensalada de kumato con cebolla roja y helado de aceite de oliva virgen, uno de los platos que más nos gustó por su frescura y porque nos permite respetar la operación bikini. El aliño con vinagre de Módena se completa en riguroso directo y es todo un espectáculo. Aprovechamos que es producto de temporada para probar el tartar de atún, una pieza rojísima de calidad visible, aderezada con salsa de soja y con acompañamiento de guacamole y mandarina. En esto del atún, preferimos dejar todo el protagonismo al pescado pero sabemos que a muchos otros les cuesta digerirlo tan solito.

Tartar de atún en Le Cocó-Chueca

Tartar de atún

Restaurante Le Cocó en Chueca en Madrid

Los postres nos acabaron de convencer. Primero, una tarta de la abuela reinterpretada. Una delicia con chocolate crujiente y un toque de dulce de leche que recuerda a un alfajor, aunque mucho más ligero. ¿Quién diría que remataríamos una noche de julio con una sopa? Pues sí. Sopa de piña con helado de mandarina. Frescura para aliviar los calores del verano madrileño.

Varios detalles de Le Cocó nos han sorprendido gratamente: ante todo, que el propietario sirva las mesas y atienda a sus comensales pero también el amplio horario (cierran a las 2:00), que te reciban con pan y un cubo de mantequilla francesa XXL. También nos gusta la idea de renovar la carta cada cierto tiempo y la cuidada selección de vinos (Esteban es sumiller y se nota). Si podéis, probad The Flower and the Bee, un Ribeiro que nos gusta especialmente y no encontramos a menudo. Nos han contado que en otoño apostarán también por el brunch los fines de semana. Lo probaremos y os lo contaremos.

Sopa de piña con helado de mandarina en Le Cocó en Chueca

Sopa de piña con helado de mandarina

Lo mejor: servicio atento, carta para todos los gustos y horario extenso.

Lo peor: un poco ruidoso si está lleno.

PD: en Comideando nos guiamos por este código ético de blogs gastronómicos.


Le Cocó

C/ Barbieri, 15