La Taberna Romántica

La Taberna Romántica tiene muchos elementos que incluiríamos en nuestro bar soñado. Uno de ellos es la galería de malditos por los que brindar en la barra los días torcidos. La primera por Sócrates, que te recibe casi sin quitarte el abrigo. “No hay que jugar para ganar, hay que jugar para que no te olviden”. Lo dijo este Che Guevara del fútbol,  probablemente uno de los jugadores más atípicos y fascinantes que ha dado este deporte. También era adicto a la cerveza, suponemos que le hubiera gustado mucho tomarse una Estrella Galicia de grifo en Casa Antón servida con orgullo por el propio dueño del local (como así indica un cartel en la puerta).

La segunda por Paul Auster, nada maldito y a pesar de ello igual de querido. Disfrutaría al saber que fue la casualidad la que nos llevó a la Taberna un domingo apagado después de un Clásico. Pedimos vino y tortilla de bacalao con patatas y nos sorprendieron con un vasito de crema fría de calabacín de tapa.

Tortilla de Bacalao en Casa Antón- Taberna Romántica en Madrid

Tortilla de bacalao

vino en Casa Antón-Taberna Romántica en Madrid

La tercera por David Lynch, un tipo de Montana que parece de Marte. Adicto al café con mejillas sonrojadas que seguramente nunca ha probado la ensaladilla ni ha estado en Huelva pero que encontraría en ese toque de gamba y esa mahonesa tan fina el hilo argumental para una de sus delirantes películas. Si sois más de Esteso y Pajares, en la Taberna también sirven guarrillas de Albacete y otros platos tradicionales españoles algo olvidados: bocarte rebozado, codorniz escabechada o longaniza de Huesca.

Ensaladilla de Huelva de Casa Antón-Taberna Romántica en Madrid

Ensaladilla al estilo de Huelva

Merece la pena explorar la carta de vinos, variada y con referencias curiosas. Nosotras probamos el Cojón de gato, un gëwurztraminer de Somontano que nos gustó bastante a pesar de ser más perrunas. No sabemos si porque Jesús Ferrero imparte allí cursos de novela negra o quizá por la luz tenue que domina la sala, pero nos resulta fácil ambientar allí una de estas historias que bien podrían empezar con una misteriosa cena de dos desconocidos. ¿Quién sabe si no leeremos algún día el final de ese relato en una de esas mesitas con mantel de cuadros?


Taberna Romántica- Casa Antón

Calle de San Mateo, 19