La musa de Espronceda

El detalle literario del nombre no es una licencia, aunque lo de musa parece un eufemismo de los malos. El caso es que la churri de Espronceda vivió y murió en este local, la planta baja del número 17 de la Calle Santa Isabel, e inspiró al extremeño algunos de sus versos más populares como el “Canto a Teresa” y otros de “El Diablo Mundo”.

No sabemos si Teresa Mancha era de buen comer pero a La Musa de Espronceda hay que ir con hambre. A pesar de la barra rebosante de pinchos, decidimos pasar al comedor para poder disfrutar de la sobremesa. La decoración es una mezcla de decó y vintage, con colecciones de radios y máquinas de escribir en cada rincón.

La Musa: tapas y más

Mientras esperábamos probamos el croquetón de espinacas, cremoso pero un poco soso. Y, como platos para compartir, las berenjenas con miel y la brocheta de solomillo de cerdo con verduras y patatas. El servicio fue amable y rápido pero la comida no estuvo a la altura. El rebozado de las berenjenas demasiado graso y protagonista, y la miel demasiado ausente. La carne del solomillo estaba muy hecha, quemada incluso.  No sabemos si se debe a las horas, eran pasadas las 3 del domingo, o a que es mejor decantarse por la barra que por la sala. Volveremos para confirmarlo y contároslo. El precio razonable, salió por unos 25 euros sin postre, si los platos hubieran cumplido las expectativas.

berenjenas-la musa de espronceda-Comideando

Berenjenas a la miel

solomillo-la musa de espronceda-comideandoBrocheta de solomillo de cerdo

Lo mejor: variedad de pinchos, servicio atento.

Lo peor: los platos no nos convencieron, habrá que probar las especialidades y los pinchos en otra ocasión.

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La Musa de Espronceda

C/Santa Isabel, 17

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