La Infinito

A mucha gente no le gustan los domingos, son esos que ya solo pueden pensar en el lunes y el domingo les parece las puertas del infierno, pero a nosotras nos encanta. Lo mejor del domingo es un paseo matinal que acabe en una comida con amigos.  La semana pasada aprovechamos para ir a La Infinito una de las librerías café que recomendaban hace poco en este artículo de El País y también dos de cada tres habitantes de Lavapiés.

Un café librería donde se puede trabajar

Llegamos pronto y pensamos que la tranquilidad que se respiraba cambiaría según se acercara la hora española de comer pero sorprendentemente no fue así. Aunque parezca imposible, hay locales en España donde no hay ruido. Hay pocas mesas y las más cotizadas son las más cercanas a los grandes ventanales, perfectos para leer.

Esta vez pedimos un sandwich de pavo y queso, allí se llama entrepan pantomima, que venía acompañado de unas dippas. El pan bien tostado y el queso delicioso. Estaría bien una salsa de tomate o guacamole para mojar las dippas.Una tosta de queso de cabra con mermelada de tomate y cebolla frita. El pan crujiente merecía más queso. A pesar del fuerte sabor del queso quedaba anulado por la mezcla de mermelada y cebolla.

La infinito-lavapies-comideando

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Y nos animamos también con un brunch que en La Infinito incluye: café, zumo, tostada (se puede elegir dulce o salada), un piquito de sandwich y un bol de frutas con cereales. Yo pedí la modalidad salada que va acompañada de una salsa similar al salmorejo, que estaba muy rico, sin embargo el sanwich fue decepcionante; más pequeño de lo esperado y con dos lonchas de pavo de barra que daba sensación de pobreza. Mejor pavo en lochas.

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Para terminar pedimos un batido de chocolate que estaba rico a pesar de tener más leche que helado y no llevar nata. Nos queda pendiente probar las tartas caseras que tienen en barra (chocolate, zanahoria…)

En conjunto la impresión fue buena, comida sencilla y bien de precio en un lugar acogedor y silencioso. Además tienen wifi disponible para los clientes, así que es una buena opción para trabajar café en mano.

Lo bueno: el local, el silencio, wifi, precios ajustados

Lo malo: el brunch es mejorable aunque signifique subir un poco el precio.

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La Infinito

C/ Tres Peces, 22

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