La despensa del museo

Para mí los viajes largos en coche siempre son como los de los Brady. Me veo con la camiseta amarillo pollo y las chanclas luchando por un hueco entre la sombrilla de la playa y el balón que al final nunca utilizas. Y da igual el aire acondicionado y el MP3; pasar siete horas en un par de metros con otras cuatro personas es un desafío.

Si al final del camino está la playa se te pasa todo en cuanto tocas la arena con los pies, pero si el camino es de vuelta, el coche se convierte en la franja de Gaza. Para evitarlo, la OMS remienda disfrutar de una comida que te reconcilie con el mundo a mitad de camino. Nosotras lo hicimos y sobrevivimos.

Una parada en la tierra del Ibérico

Almendralejo es un pueblo grande, unos 35.000 habitantes, de la provincia de Badajoz conocido por sus vides y recordado como equipo heroico de primera división. Allí también tienen lo mejor de la gastronomía extremeña que pudimos probar en La despensa del museo.

Si hay jamón la vida es mejor, un pareado de primaria que resume lo que fue probar este plato ibérico de bellota.

                             Jamón_comideando

El secreto ibérico puede ser un plato magnífico si está en el punto y bien acompañado. La especialidad de la casa son las carnes a la brasa y se nota.

sereto_comideando

Como entrante pedimos un plato de ventresca de su buena selección de conservas que merece la pena explorar en otra visita.

Lo mejor: calidad, calidad, calidad y precio decente.

Lo peor: la carta es corta y no hay opciones si pasas de la carne y no te gusta el queso.

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La despensa del ibérico 

C/ Carretera de Badajoz, 6

Almendralejo (Badajoz)

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