Fràgments Café

Nos habían prometido comer en un vasco con la mejor tortilla de patatas de Barcelona pero estaba cerrado y lo sustituimos por la promesa de unas patatas bravas espectaculares. Todo queda en tubérculo.

Como la sopa de la abuela el día de Año Nuevo. Así nos sentó comer en Fràgments Café el domingo del Primavera Sound. Y fue, como el cartel del festival, una comida ecléctica. Del primer bocado tímido intentando no agravar la manifestación intestinal muy I feel like Uma Thurman, Post-overdosing kick start de Courtney Barnett a la voracidad con ritmo !!! (chk chk chk).

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Podría haber sonado ocupat no fent res, he hagut de trobar el temps de Mishima mientras nos servían un tinto de la tierra (Vessants de Montssants) seguido por los primeros acordes de I sat by the ocean al clavar el cuchillo en el corte de buey. El delicado atún a la brasa con salsa de soja y chutney de frutos rojos es el plato que pediría la esbelta Annie de St. Vincent después de uno de sus conciertos-performance. La apuesta segura fue una pasta fresca con calabaza y champiñones que, como Arcade Fire, es el plato que nadie reconoce que va a pedir pero al final siempre cae. Nosotros también acabamos con confeti y un rotundo “viva el mal, viva el capital”.

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Lo bueno se hace esperar, y no nos referimos de DJ Coco precisamente. Tarta de zanahoria y crumble de cerezas negras. Un duelo entre clásicos que solo puede sonar a la declaración de amor de los Pixies en La La Love You y Ever fallen in love de los grandísimos Buzzcocks.

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Lo mejor: opciones para todos los públicos, carta equilibrada, terraza y patio interior.

Lo peor: es pequeño y siempre hay que reservar (cierra los lunes).


Fragments Cafè

Pl. de la Concòrdia, 12

Barcelona