Donzoko

Hay días en los que se te rasgan los ojos, coges taxis con tapetes y te da por la decoración infantil a pesar de estar cerca de los 30. Son esos días en los que no puedes pasar sin comer en un japo. En Madrid hay para elegir cuando el presupuesto que tienes es un billete de 50 y no tienes que invitar. Por debajo de ese precio las opciones menguan y la calidad también.

Uno de los pocos japoneses que escapan de esa máxima es el Donzoko. Fue uno de los primeros en abrir en la capital y sigue siendo una de las referencias para comer bien a un precio asequible. Se encuentra cerca de Sol, en la calle Echegaray y, si habéis quedado con más gente para ir directamente al sitio, tened cuidado, pues hay dos japos en la misma calle. Este es el de la fuente que, en Navidad, es sustituida por un paraguas con nieve artificial y otra serie de artículos decorativos de dudoso gusto.

plato de fideos yakisoba en el restaurante japonés Donzoko

Pedimos una bandeja de sushi variado para compartir y varios platos individuales: kakiage-soba, Oyako-don y Yakisoba. Que según una experta en la materia son de los mejores que ha comido. Mucha gente recomienda la tempura pero no nos pareció nada del otro mundo. La carta incluye también las típicas cervezas japonesas y siempre se oye algún comentario positivo sobre cierto camarero con pinta de samurai. No pedimos postre en esta ocasión pero merece la pena probar el helado de té verde.

Lo mejor: la comida es notable y el servicio muy atento. Hay opciones interesantes para quienes no comen crudo.

Lo peor: las sillas son incómodas y la decoración necesita una revisión.

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Donzoko

C/Echegaray, 3

 

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