Costello Río

No necesitamos ningún artículo de la revista Science para asegurar que el estrés da hambre. Un hambre de grasas saturadas y glutamato monosódico muy salvaje. Si tú también padeces este trastorno McDonald’s intenta ponerte en la posición de la flor de loto, respirar hondo, contar hasta diez y, si nada de eso funciona, sal corriendo a sitios como el Costello Río. No será la hamburguesa de tu vida, pero es más sana y mata las ganas.

El Costello es un sitio bonito, con decoración de palés e iluminación cálida, nacido a la vera de Matadero. Su carta ofrece comida popular y sin adornos: algunas ensaladas, bagels o tostas, entrantes variados y las hamburguesas como protagonistas.

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Hamburguesa sencilla: menos es más

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Hamburguesa clásica con patatas

Los fines de semana no hacen reserva y si no vas a hora de cena europea probablemente te tocará esperar. Ni los 40 minutazos nos quitaron las ganas de pringarnos las manos. Pedimos una hamburguesa sencilla y una clásica y probamos un mollete de ventresca con pimientos. La carne estaba buena pero las pedimos al punto y una estaba hecha y la otra poco hecha. El pan no estaba tostado y no añadía demasiado al conjunto aunque soportaba los 150 gramos de carne bastante bien. Incluye patatas que nunca vienen mal ahora que está de moda pedirlas aparte.

De postre nos comimos una tarta de Guinness para celebrar anticipadamente el Día de San Patricio; duró tan poco que no dio ni tiempo a hacerle foto. Para los más atrevidos está la opción de la tarta de Pantera Rosa o acompañar la comida con un batido de chocolate casero.

Lo mejor: la decoración del local y los precios ajustados.

Lo peor: esperamos demasiado.


Costello Río

Plaza General Maroto, 4

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