Café en Estambul

El café turco es café arábigo molido hasta que se obtiene una textura de harina. Dicen que el primer café turco no se olvida y es fácil adivinar por qué. En nuestra reciente visita a Estambul, hemos preferido dejar el Almax y los protectores estomacales en el hotel y dedicarnos a explorar la nueva ola cafetera que invade la ciudad. Hoy recopilamos una lista de cafeterías alejadas de las cachimbas, las alfombras y el folclore.

Hay vida más allá del café turco

Manuel Deli&Coffee. Cihangir. Después de un sinfín de cuestas encontramos en este renovado barrio cerca de la Plaza Taksim un local moderno dedicado al café y otras delicias comestibles. Nos sentamos fuera en un banco, rodeadas de los omnipresentes gatos que inundan la ciudad, y probamos un espresso y un latte. La famosa cafetera italiana Marzocco se encarga de que empecemos con buen sabor de boca. Otro punto a su favor es que son amantes de las bicis, como los chicos de Toma Café.

Cafetería Manuel Deli & Coffee en Estambul

Coffeetopia. Eminönü. Salimos del Bazar de las especias con las mochilas cargadas de té de manzana pero con unas ganas locas de un chute de cafeína. En realidad, también venimos porque nos gusta el proyecto de Şerif Başaran, uno de los baristas responsables de recuperar la tradición cafetera en Turquía. Su intención es volver a prepararlo con los clásicos granos yemeníes en lugar de los brasileños, mayoritarios en la actualidad en el país. También apoyan el comercio sostenible y se aseguran de comprar el café en plantaciones que ofrezcan unas condiciones laborales dignas a los trabajadores. Queda poca gente así en el mundo.

En Coffeetopia probamos nuestro primer cold brew del viaje, en una botella para llevar que te indica la variedad de café y fecha de preparación. Lo mejor es que te puedes ir con ella a casa sin tener que esconderla en el bolso disimuladamente.

Cold Brew en Coffeetopia en Estambul

Café en Coffetopia en Estambul

Kronotrop. Cihangir. Buscábamos un supermercado y casi acabamos bailando con la sesión de música electrónica que se estaban marcando en Kronotrop. No solo preparan un café espectacular, sino que también venden café para llevar de  varios de los mejores países productores. Es pequeño pero siempre encontramos sitio para sentarnos. La mismísima Agatha Christie habría sido infiel a su té mientras escribía Asesinato en el Orient Express de haber conocido este rincón de la ciudad.

Café en Kronotrop en Estambul

A simple vista, BrewLab (Cihangir) parece una cadena de café yanki pero no lo es. No sabemos si eso es bueno o malo. La selección de tés orgánicos nos sorprendió tanto que nuestro objetivo cafetero quedó algo eclipsado. En las mesitas individuales proliferaban los Mac y la gente haciendo como que trabajaba. El café fue más que aceptable pero no estuvo a la altura de los rivales.

7GR Coffee fue una sorpresa mayúscula. Esperábamos que nos recibiera un moderno tatuado con cresta pero quien nos atendió fue un amable señor turco que no hablaba ni una palabra de inglés. Entre gestos y vocabulario internacional, con un jazz muy dinámico de fondo, conseguimos entendernos. El café espresso nos pareció excelente y el té turco con jengibre para curar resfriados aún más. Nótese que nos lo sirvieron con un vasito de agua fría. Si no os apetece ninguna de las dos cosas, pedid la limonada casera. La gente incluso se lleva la botella entera para casa y hay comida y dulces caseros que cambian a diario.

Café en 7GrArt en Estambul

PD 1: todos disponen de Wi-Fi

PD 2: si vais a Estambul con barba no seréis modernitos, sino señores del montón. Avisados estáis.