Bistronomika

Verano en Madrid. Pasa cada año y todos volvemos a ser esa canción de Mecano. El estado gaseoso es lo más cerca de lo etéreo que se puede estar en esta ciudad de asfalto latente que presume de ser la antesala del paraíso. Eso de día; por la noche vuelve la carne y el infierno de los placeres. El olor a hierbabuena en un mortero de mojito que suena como el tambor en un cuadro de Dante. Y las ganas de usar los dientes.

Bistronomika, sabor a mar en Huertas

Entonces llega Bistronomika. Huele a libro nuevo con tapas de madera y también es sobrio y ligeramente oscuro. El entorno perfecto para hablar de Erdogan sin temor a la purga. La idea del autogolpe es demasiado tentadora y con el aperitivo de piparras, unas pican y otras no, aunque no rime, la conspiración empieza a gestarse. Compartimos todo como lo hacen los que van a la guerra juntos, croquetas de almejas y ensaladilla del mar con bonito, centollo y codium.

Calamarcitos en Bistronomika Madrid

Calamares con berenjena

piparras en Bistronomika en Madrid

Piparras con paté y pan crujiente salado

Ensaladilla de Bistronomika en Madrid

Ensaladilla de mar

Tiros al aire con el pulpo con chirivía. Estaba fuera de carta y fue lo más prescindible.

Pulpo de bistronomika en Madrid

Pulpo con chirivía

No hay cobertura y no pudimos retransmitir por Periscope que los kalamarcitos de anzuelo con berenjena a la brasa merecían una manifestación, aunque fuera pequeña, una defensa del mar en minúsculas y de la huerta del día a día.

Y para el final, tataki de bonito. Delicado y picante. Los tanques cruzan el puente Gálata y debería sonar una sonata de Bach como acompañamiento. Fue el mejor plato de la noche y no pedimos postres para no borrarlo del paladar.

También bebimos, claro. Eidos Ermos, uno de nuestros vinos preferidos desde que lo probamos en The Table by Culler de Pau. Una pequeña bodega que nos ha dado muchas alegrías y una razón de las buenas para volver a Bistronomika aunque sea solo a beber sin moderación.

Todo tiene ese punto nikkei que ahora está de moda pero que solo funciona si el pescado es bueno y se respetan los sabores. Si potencia y fusiona es bueno y en Bistronomika tienen la coctelera a punto y buen ojo en el mercado. De camino a casa suspiramos. Cuando amanezca volveremos a desaparecer, pero esa noche tomamos el Palacio.

 

Lo mejor: producto de calidad, gran servicio de mesa.

Lo peor: se puede ir de precio con facilidad y el café es Nespresso.

 


Bistronomika

C/ Santa María, 39

+ 34 911 38 62 98

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