Bacira

Amor, amor, amor, nació de mí, nació de ti (que nunca lleva tilde)… Luis Miguel, Julio Iglesias y, sobre todo Christian Grey, triunfan en San Valentín. La locura por este último era evidente en las interminables filas de parejas que abarrotaban los cines el sábado. Si eres guapo, multimillonario y enigmático, lo demás viene solo. Para la gente del montón, los chicos sin seis cuadros de abdominales, las chicas con celulitis y los padres ojerosos, esta fiesta comercial no es más que otro quebradero de cabeza sentimental. Hay regalos de San Valentín que parecen sacados de la mente sádica y retorcida de Grey: peluches de todo a euro, viajes rurales a pueblos sin Wi-Fi, depilaciones láser o conciertos de Amaia Montero.

San Valentín en Bacira

Si ya es tarde para arreglar uno de esos regalos que pronto veremos en Segunda Mano, marcad en el calendario el siguiente cumple, aniversario o celebración espontánea por conservación del puesto laboral y reservad en Bacira. Y esto último es literal y obligatorio porque se llena. Nosotras hemos tenido que esperar tres semanas para ir. Quién trabajase cerca para tener la excusa perfecta y hacerse asiduo a su menú del día. Sin duda, una apuesta segura, un restaurante para quedar bien, donde descubrir qué es un servicio excelente, sorprender y sorprenderse. Lo más parecido a una Estrella Michelin sin tenerla y con precios de lo más razonables. En sus fogones coinciden la cocina clásica mediterránea con la asiática. Esto es fusión bien entendida, con tres chefs con mucho recorrido a sus espaldas.

Tataki en Bacira Madrid

Tataki de atún con cuscús y mango

Nos reciben con un par de aperitivos (mejillones y palomitas a la pimienta) y recomendaciones sobre vino y carta. Después de horas pensando en qué pedir, el plato de cuchara del día nos nubla la mente y rehacemos todo el plan en lo que tarda en llegar el vino. Probamos la anguila ahumada con ricotta, tomate seco y quinoa, un plato redondo se mire por donde se mire. Seguimos con esa cuchara que nos pierde, las judías con butifarra y chipirón. Contraste y ligereza, por mucho que parezca un guiso paralizante por su contundencia. Conseguimos, con mucho esfuerzo, no mojar el pan de Panic (blanco y semillas) en la cazuelita.

restaurante Bacira en chamberí Madrid

Sala principal de Bacira

aperitivo en Bacira Madrid

Aperitivo: palomitas con pimienta y mejillones

anguila-Bacira-Madrid

Anguila ahumada con ricotta

Seguimos con el risoteo de jamón y setas, cremoso sin ser empalagoso. Nos cuentan que el secreto es el ingrediente principal: pasta puntalette en lugar del arroz habitual. Menor tiempo de cocción y mismo sabor. Nos ha gustado el detalle. Y más nos gustó el tataki de atún con base de cuscús y salsa de mango. Los vinos, un Ribeiro y un Empordà no fueron para lanzar cohetes, aunque también tienen cerveza artesanal, cava y champán por copas. De postre reinventan el clásico helado Drácula, pero fue ver Chocolate al cubo y se nos nubló el juicio. Fondo de dulce de leche, cubos de bizcocho, mousse en dos temperaturas y crujiente para coronar.

 Plato de rissoto en Bacira Madrid

Risoteo de setas con jamón

Alubias con butifarra y chipirón en Bacira Madrid

Alubias con butifarra y chipirón

 chocolate al cubo en Bacira Madrid

Chocolate al cubo

Lo mejor: el plato de anguila, las alubias y su apuesta por Panic para el servicio de pan.

Lo peor: el vino no nos convenció y que sea imprescindible reservar.


Bacira

C/ Del Castillo, 16

Teléfono de reservas: 91 866 40 30